Punto de Encuentro

Proteger los fondos jubilatorios para que los jubilados no pasen penurias.

Por Roberto Rendón Vásquez

El dinero para las pensiones jubilatorias en el Perú proviene de las cotizaciones de los propios trabajadores.

Los trabajadores aportan mensualmente a la Oficina de Normalización Previsional – ONP – con lo que constituyen un fondo común que les garantiza seguridad económica en su vejez o ante situaciones de incapacidad. El aporte es el 13% de sus remuneraciones mensuales. Si fallece se otorgará una pensión a sus beneficiarios (viudez, orfandad, ascendencia). El propósito de sus aportes es que tengan garantizada una pensión de Jubilación al cumplir la edad 65 años y con un mínimo de aportes (20 años), o jubilación adelantada y pensión por Invalidez si el trabajador queda incapacitado para trabajar.

Si aportan a una Administradora de Fondos de Pensiones  AFP  sus aportes tienen el objetivo de garantizar a los trabajadores aportantes un ingreso económico (pensión) segura en su futuro, permitiendo al trabajador que llega a la edad jubilatoria tener tranquilidad y cobertura ante imprevistos, asegurándole una vejez digna y la protección a su familia. Los trabajadores dependientes y subordinados a un empleador aportan mensualmente el 10% para la AFP a la que están afiliados más un porcentaje para “los gastos administrativos” de la AFP. Los trabajadores independientes pagan el 13% de su ingreso mensual declarado. Su fondo será de capitalización individual y cubrirá un seguro de invalidez y sobrevivencia.

Los fondos en una AFP deben incrementarse con los intereses que devienen de las cantidades acumuladas en el transcurso del tiempo en que cada trabajador está aportando. Igualmente se incrementan con las ganancias que producen las inversiones que hace la AFP con la totalidad de fondos de todos los trabajadores que están “afiliados” a la respectiva Administradora. Por tanto, dichos fondos en el devenir del tiempo se van incrementando; de éstos es que se pagan las respectivas pensiones jubilatorias a sus aportantes.

Por ende, los trabajadores deben tener plena conciencia que con sus aportes a la ONP o a una AFP están constituyendo un fondo económico para garantizar que cuando llegue a la edad jubilatoria  la tercera edad humana  no padecerán de miseria. A mayor fondo su pensión jubilatoria estará económicamente entre las más elevadas de las pensiones que pague la entidad a la que se han afiliado. Si su fondo económico para su jubilación es exiguo (bajo y/o escaso y/o reducido) su pensión jubilatoria consecuentemente será insuficiente, corta y reducida para su sostenerse en su vejez.

Las autoridades de los Poderes del Estado (Legislativo y Ejecutivo) tienen el deber y obligación moral y legal de normar legalmente que los Fondos Jubilatorios formados por los trabajadores en su vida laboral  en la actividad privada o pública – no sean desvirtuados por ningún motivo. Solo deben servir y utilizarse para pagar las pensiones jubilatorias cuando cada trabajador aportante haya concluido definitivamente su vida laboral por haber llegado a la edad jubilatoria, que generalmente es en la tercera edad humana. Esto es responsabilidad política y humana de los políticos “electos” para el Ejecutivo y/o el Congreso.

¿Pero es lo que están “haciendo” nuestros políticos que actúan en el Congreso de la República? Por lo menos en el actual régimen, reiteradamente han aprobado leyes autorizando que los trabajadores en actividad puedan retirar sus fondos jubilatorios en la ONP o en las APF. Han abusado que muchos trabajadores en actividad, sin pensarlo correctamente y sin medir las consecuencias, se han dejado “llevar” por los “pregones” de algunos políticos que ansían “volverse” populares y paulatinamente, cada vez que ha habido una norma “autorizándolo”, ¡Han ido retirando (destruyendo) su fondo!

La Superintendencia de la Banca, Seguros y AFP ha informado públicamente en una conferencia de prensa que hay cuatro (4) millones de afiliados a las AFP que tienen saldo cero en sus cuentas para sus pensiones jubilatorias. También informó que a la fecha se han presentado 3´100.000 de solicitudes para acceder a cuentas individuales. ¿Qué van a hacer estos millones de afiliados a las AFP cuando estén viejos y ya no puedan trabajar? Si sus fondos jubilatorios ya no tienen dinero o es poco ¿de dónde les van a pagar una pensión jubilatoria?

Los Congresistas que han aprobado leyes autorizando tales retiros son personal y colectivamente responsables de la desgracia que tendrán nuestros próximos ancianos. También los Presidentes que no objetaron esas aprobaciones de leyes hechas en el Congreso.

¿Para eso han sido elegidos?

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