Punto de Encuentro

Si es mala, pues es noticia

Por Antero Flores-Araoz

Desde hace buen tiempo, los noticieros en radios, televisoras y medios escritos, generalmente dan cuenta de malas noticias y de hechos de sangre y, como decía una persona muy observadora, que no es el Mentalista, ya parece todo una hemorragia.

Quizás por ello es que cada día sean menos vistos y escuchados los noticieros, a diferencia de las redes sociales, en que por estar más compartidas buenas y malas noticias, así como espectáculos y diversidad de otros eventos, van llevando la delantera.

En una sola edición leíamos hacen pocos días los siguientes titulares: “Default, deuda y gasto corriente amenazan realmente”. “Debate: Todos perdieron”. Columna con el título de “Perú a la deriva. “Juliaca: ataque a caravana política”.  “Presidenta del Poder Judicial se niega a cumplir ley”. “87 fallecen por lluvias”. “Mayor alza de precios en 32 años”. “Sicario ataca ómnibus y mata panadero”. “Delincuentes matan en mototaxi”. “Asesinan obrero mientras cuidaba caja”. “Detonan explosivo en mueblería”.

“En mercado Polvos Azules acribillan a empresario”. “Tráiler aplasta autos”. “Cachos a granel” y se me va acabando el espacio para seguir con el relato.

Pero hay temas que, siendo buenas noticias, no se publican y, si lo hacen, en aviso de tamaño económico.  Si se distingue a algún policía o militar por acto heroico, silencio en todos los idiomas.  Si algún rondero intenta poner orden en su hábitat, ello no es información de importancia. Cuando la Policía coge a algún extorsionador, pues no hay nada que difundir pues está cumpliendo con su deber y por eso el Estado lo remunera. Si los bomberos salvan a dos menores en un incendio, ello es por su vocación y no requiere destacarse. Evidentemente que ejemplos los hay más y muchos, pero son ignorados.

Ahora bien, la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado, requiere de miembros de la Policía Nacional debida y eficientemente entrenados, pero también con armamento y elementos de protección convenientes, aunque lo principal que fiscales y jueces, en lugar de perseguir a los delincuentes lo hagan contra policías y militares que cumplen con  sus deberes, con juicios que duran décadas sin concluir y, lo más penoso, ante ello los custodios del orden quedan desmotivados, y al ser temerosos de lo señalado, simplemente ante la perpetración de delito en flagrancia, miran detrás del hombro para evitarse problemas. Esto tiene que cambiar y cuanto antes mejor.

Necesitamos buenas noticias pues las malas no ayudan en la tarea de ser positivos y esperanzados en que tengamos un país mejor que el que hemos recibido. No podemos seguir con pésimos primeros mandatarios, con ministros que no dan la talla -no todos por cierto- y la mayoría de parlamentarios, dispendiosos y populistas, aunque sumamente generosos con los dineros ajenos que como impuestos sufraga nuestra población.

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