En cualquier trabajo del mundo “rendir cuentas” es una obligación que la tiene desde el dueño de la empresa hasta el empleado con más bajo sueldo… Es una regla de oro para contabilizar en que se destina el dinero, sin embargo, aquí cerquita nomás los congresistas bien calladitos y en cónclave acordaron, porque en eso rapidito si se pusieron de acuerdo, eliminar la obligación que tenían de sustentar sus viáticos, sus gastos de representación.
A estas alturas el ex congresista José Anaya conocido como el “comepollo” condenado a 5 años de cárcel por haber fraguado boletas de pollo a la brasa por 3,500 soles debe lamentarse de su suerte, y no precisamente, por la sanción ejemplar que recibió sino porque su caso sirvió para que sus colegas se cubran en salud y apliquen la lógica a la inversa, para evitar falsificaciones mejor que nadie presenta boletas, caso cerrado!.
Un congresista percibe 15 mil soles sujeto a las deducciones como AFP, impuesto a la renta y demás, en liquido termina recibiendo 11 mil soles como remuneración, sin embargo, desde el segundo gobierno aprista cada parlamentario recibe además de sus sueldo un bolo extra de 7 mil soles mensuales para gastos de representación y dos mil más a manera de caja chica para que sus asesores compren la comida, gaseosas, toldos y demás que el congresista requiera durante sus viajes cada mes, por cierto, son 4 pasajes a nivel nacional que le regala el Congreso.
Si bien no es una infracción utilizar los pasajes de representación en actividades proselitistas en distintas regiones como se supo hicieron varios fujimoristas y vaya usted a saber a cuanto otro congresista, si lo es, el hecho de que ninguno esté obligado a sincerar en que se gastan esos 7 mil soles que todos los meses engrosan sus sueldos.
Como muchos trabajadores uno tiene que justificar hasta un sol de dinero ajeno, eso se enseña en el hogar, es muestra de honestidad, de transparencia. Recuerdo que en mis largos viajes de trabajo debía buscar hasta la firma de los taxistas para sustentar el ultimo céntimo que me encargaron y por supuesto devolver aquello que no gasté, que no se sustentó en papel, ¿porque si todos los empleados nos damos el trabajo de hacerlo porque los congresistas no lo hacen?.
Existe un reglamento del Congreso que como en este caso tiene muchos vacios, el parlamentario como hemos visto no está obligado a sincerar sus gastos ni devolver dinero sobrante, aprendieron del apodado “comepollo” y nadie quiere repetir el plato, tampoco tienen la obligación de utilizar los pasajes que les asignan únicamente para acudir a sus regiones, sin embargo, hay una esperanza de que puedan dar una señal de transparencia, que eliminen ese acuerdo de Consejo que los exonera de rendir cuentas y en lugar de ello, lo debatan y se incluya la obligación dentro del Reglamento para que realmente sepamos los peruanos que todos somos medidos con la misma vara…