Alan García, en su última campaña presidencial, allá por el año 2015, propuso la idea de intervención de las FFAA como medida urgente y de impacto frente a la inseguridad ciudadana que nos ganaba la batalla. El equipo técnico del APRA había estudiado la medida haciéndola viable con sustento legal y ejecutivo. Inclusive, existía casuística con resultado positivo.
Después de 5 años, la delincuencia siguió tomando las ciudades y el gobierno hizo poco o nada al respecto. En el camino, el confinamiento obligado por la emergencia mundial del Covid19, aunque suene tétrico, nos salvó. La inseguridad ciudadana se ha reducido a niveles mínimos. Un milagro. Sin embargo, recordemos que casi el 70% de la población que no tiene trabajo formal se encuentra desesperada y que el año pasado ya ocurrieron algunos asaltos en banda o asalto tsunami, (1) por lo que los desbandes y saqueos podrían estar presentes cuando las cosas empiecen a volver a la normalidad.
En la inmovilización y aislamiento social obligatorio las Fuerzas Armadas están patrullando las calles con la PNP, coordinan apoyo y velan por el cumplimiento de la norma. Esto no será por siempre, y la delincuencia volverá, además de lo alertado en el párrafo anterior. Los delitos aspiracionales regresarán como una epidemia (delito aspiracional: deseo o necesito algo y lo robo). Esperemos que esto no ocurra, pero parece que la gente del pueblo, los siempre olvidados, no tienen y no tendrán que comer.
Lamentablemente tenía que ocurrir una pandemia para que, por necesidad y no por previsión de estadista, se tomen medidas, más que obligatorias, necesarias, y la decisión política de utilizar a las fuerzas armadas en la seguridad de nuestras ciudades, se dé. No existía sustento técnico ni científico que se oponga a la intervención castrense, solo era una apreciación doctrinaria propia de la izquierda, que además cedía ante la razón. Ya nuestras Fuerzas Armadas, con los cascos azules, han viajado varias veces en las misiones de estabilización de Naciones Unidas a Haití, por ejemplo, y en labores de mantenimiento de paz y seguridad en la República Centroafricana, últimamente (Compañía de Ingeniería “Perú”, en la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Centroafricana (Minusca) / 205 miembros). (2)
Las tareas de patrullaje, contingentes disuasivos y acordonamiento trasversal coordinado, entre la PNP y las FFAA (las tres fuerzas: dependiendo del lugar y la coyuntura), entre Oficiales, era urgente y hoy deviene en ineludible. Vigilancia constante, prevención e inteligencia en zonas rojas y convulsionadas. Las Fuerzas Armadas tienen recursos humanos, transporte, comunicaciones, armas, logística e infraestructura. Podemos colocar tanquetas con personal militar y policial en zonas de alta incidencia delictiva para que sean elementos disuasivos. Hay que emplearlos de una manera racional, planificada y técnica en la seguridad de los peruanos, con una presencia inminentemente disuasiva en la parte de la prevención. La idea no es sacar tropas, el objetivo es sacar oficiales y suboficiales del Instituto de Educación Superior Tecnológico del Ejército (ETE), que tienen una preparación de tres años.
Ya lo hemos dicho, no es que la sensación de inseguridad haya disminuido Señores Estadísticos Encuestadores, la población se ha acostumbrado a vivir en zozobra frente a la inseguridad ciudadana. Eso es muy diferente.
François Novaro