La verdadera muerte llega cuando te olvidan, cuando ya nadie te recuerda, que es cuando se desaparece totalmente de la historia. El mejor ejemplo de esto lo encontramos conmovedoramente en la película “Coco” de Pixar, en la que la fuerza del recuerdo hace vivir a la gente más allá de su desaparición física.
Hoy, a sus 123 años de nacimiento, el recuerdo de Haya de la Torre lo mantiene vivo, sigue desatando pasiones, sigue inspirando a todo tipo de personas a dejarlo todo en busca de sus sueños.
Algunos podrán decir que la vigencia de su pensamiento se debe fundamentalmente a que elaboró una ideología que se ha mantenido vigente a pesar de los grandes cambios mundiales y a la construcción del Partido Aprista. Bastante de razón tienen, pero creo yo que lo fundamental de su vigencia es que lo entregó todo por sus sueños.
Lo intentaron asesinar, lo ridiculizaron, lo señalaron de terrorista, lo acusaron de narcotraficante. Lo discriminaron hasta por la manera en que vivió su sexualidad. Sin embargó, Víctor Raúl insistió hasta el último día de su vida, sabiendo siempre estrechar la mano al adversario.
Lo entregó todo por sus sueños, agotó todos sus recursos, sufrió de tuberculosis, sufrió de caries, anduvo con los zapatos y la ropa rota. La única casa que se pudo comprar se la quitó un dictador de turno, que además le quitó la nacionalidad peruana y lo expulsó del país.
¿Qué es entonces lo qué soñó Haya de la Torre? Soñó con instaurar la democracia en el Perú, pero no solo en un sentido político, sino también en un sentido económico, porque para que la democracia funcione la gente no solo debe ser libre políticamente, debe de ser libre también económicamente.
Uno debe nacer, y según su esfuerzo e inteligencia, poder escoger ser rico o pobre, y se le deben asegurar todos sus derechos políticos más allá de su condición económica. Quien nació en una familia o entorno de escasos recursos, tiene el mismo derecho de todos de poder acumular la riqueza por la que se esfuerza.
Eso soñó Haya de la Torre, por eso en su 123 cumpleaños y después de 39 años de muerto, lo seguimos sintiendo vivo, nos sigue conmoviendo y dando vida como a Coco en la película.