Punto de Encuentro

Dos candidaturas nefastas

La Dirección Política del Apra –DP-, había acordado mantener un “silencio inteligente”, es decir no tomar partido públicamente por ninguna de las opciones en disputa, evaluar la evolución del voto y convertirse en la fuerza política que, con su 5.8% de votación, determine el resultado final, condicionando su respaldo a la incorporación de algunas de sus propuestas de campaña. Propósito loable pero quebrado tempranamente por algunos dirigentes nacionales renunciantes y quebrada también su unidad monolítica que históricamente le permitió mantener su vigencia política.  

Condicionamiento justificado porque la segunda vuelta debería ser una oportunidad para que los candidatos en disputa incorporen en sus planes de gobierno propuestas que quedaron fuera de juego, con la finalidad de formar amplias coaliciones de gobierno con un programa de gobierno “aggiornado” y consensuado con fuerzas políticas afines que le den estabilidad.

Esta práctica es común en los sistemas de gobierno parlamentaristas, donde se constituyen gobiernos de ancha base, que representan a mayorías parlamentarias que la sustentan con sus votos y si hay un desviacionismo en la ruta trazada, se pierden los apoyos y el gobierno cae. En nuestro sistema presidencialista, los gobiernos se constituyen por elección universal y directa en segunda vuelta, pero la búsqueda de consensos para darle gobernabilidad al país es algo que está ausente en la agenda de los candidatos finalistas.

La indefinición institucional del apra de cara a la segunda vuelta, tiene su correlato en el debate interno del partido y se ha convertido un punto de controversias que refuerzas las disputas internas, estructurándose detrás de cada una de las opciones una correlación de fuerzas que expresan posiciones políticas que se disputan el control del viejo partido de la av. Alfonso Ugarte.

Por un lado están los pragmáticos-liberales, que representan el sector mesocrático del partido, que respaldan entre otros la unión civil y la despenalización del aborto, quienes no se resignan a estar fuera de la función pública en el próximo gobierno y buscan un acercamiento con quien le puede garantizar una porción de poder y han encontrado en Meche Araoz, frustrada excandidata del APRA, un pasaporte para llegar al círculo más íntimo de PPK.

En la otra orilla, los renovadores-institucionalistas que priorizan la reorganización partidaria y han manifestado que el mensaje de las urnas es claro y que “el partido no está para dar consejos ni ofrecer a sus técnicos”, ellos que no quieren expresar públicamente respaldo a candidato alguno para que después no se les endilgue al partido corresponsabilidad política en un gobierno nefasto para los intereses populares, posición que se resume en la frase “en boca cerrada no entran moscas” elevada a calidad de consigna por uno de sus representantes.

Entre ellos una corriente mayoritaria de dirigentes intermedios de las bases de Lima, que alientan el voto viciado y rechazan a ambas opciones, porque la coalición formada detrás de PPK, arropa a lobistas, corruptos y aventureros, enemigos históricos del APRA, los que tendrían protagonismo en un hipotético gobierno ppkausista y por  no garantizar un gobierno coherente y en favor de los intereses populares , pero igualmente rechazan la candidatura de Keiko Fujimori la cual es asociada con el gobierno corrupto y dictador de su padre. Estos sectores del APRA apuestan por renovar y fortalecer una opción institucional, popular y democrática reposicionando al partido en la izquierda democrática.

Muy marginalmente aparece el denominado “hombre naranja” del APRA cuya soledad es manifiesta y ha causado gran rechazo en expresar abiertamente su adhesión a una candidata sospechosa de reinstaurar una práctica política oscura, vertical y autoritaria.

Así están las cosas en la Av. Alfonso Ugarte, donde habrá un nuevo desenlace en agosto próximo con motivo del próximo Congreso nacional del Apra, corren las apuestas.

NOTICIAS MAS LEIDAS